La respiración le volvió al cuerpo a Elena un segundo más tarde de lo normal, pero logró esbozar una sonrisa perfecta, inclinando la cabeza hacia Julián.
—Demasiado lejos, diría yo —acotó ella, sosteniéndole la mirada con una audacia que no sabía de dónde había sacado —Hay cosas que el departamento de recursos humanos no necesita auditar.
Una risita nerviosa recorrió la mesa. Carlos brindó al aire con su vaso de cerveza, dándose por vencido ante la respuesta, pero Martina no iba a soltar