CAPÍTULO 38. ¡Castigada!
La carcajada de Bells hizo eco en el avión como si le acabaran de contar el mejor chiste. Frente a ella Kiryan y Stefano sonreían con ternura, pero cuando a Bells por fin se le pasó el ataque de risa, ellos todavía no se habían movido ni un milímetro, y tampoco se habían retractado.
—¿Es una broma, verdad? —murmuró poniéndose seria y los dos negaron—. ¡Tiene que ser una broma porque nadie en su sano juicio tiene dos novios!
—Claro que sí, solo que los novios no suelen conocerse entre ellos, esa