CAPÍTULO 37. Tuve un buen maestro
Sangre, Stefano quería ver sangre correr frente a él mientras empujaban la puerta de aquella clínica. Tres Di Sávallo y un Di Sávallo honorario entraron allí y la muchas de la recepción los miró un poco azorada por el aspecto amenazador que traían.
—Queremos ver a Charlie, ahora —sentenció Stefano y la muchacha negó.
—No podemos darle información de nuestros pacientes por...
—Ella no es una paciente aquí —replicó Kiryan—. Así que más le vale llamarla ahora mismo.
Todos pudieron ver la duda en e