CAPÍTULO 30. ¿A dónde se supone que vayamos?
Kiryan y Stefano estaban sentados ansiosamente en la sala de espera, con el corazón palpitando mientras esperaban noticias de la operación. Llevaban horas sentados en un sombrío silencio, mientras el reloj avanzaba lentamente.
A medida que los minutos se convertían en horas, Kiryan y Stefano comenzaron a sentirse cada vez más ansiosos y temerosos. Se aferraron el uno al otro, enviando en silencio oraciones al cielo para que la operación tuviera éxito.
Por fin, el médico salió del quirófano. Tod