Nada más entrar en la casa, mi marido se fue al salon para tomarse una copa, mientras yo subía a mi dormitorio, cuando entré, cerre la puerta apoyando mi espalda mientras las lágrimas no paraban de caer por mis mejillas Al dia siguiente cuando me desperté, entre en el cuarto de baño para asearme, sintiendo todavía el dolor y el escozor del cinturón de Adrian en mis gluteos. Después de asearme, volví al dormitorio para ponerme un vestido cómodo ya que mi esposo, dobló a sus guardaespaldas y ahor