William y su amigo el abogado, estuvieron hablando durante un largo tiempo, pero sin soltar mi mano el amor de mi vida, hasta que por fin se quedaron los dos mirandome como si quisieran decirme algo mas
—- Alice, ¿te llegaste a divorciar de ese doctor Torino? — pregunto
— Si, pero a poco tiempo, él quiso que nos volvieramos a casar — respondí
— Esta bien, entonces habra que solicitar otra vez el divorcio, pero tranquilos que yo me encargare de todo, ya que la esposa no puede declarar contra el