CAPÍTULO 48. La verdad
CAPÍTULO 48. La verdad
Naiara ni siquiera se molestó en evitar las lágrimas, que salían de sus ojos con tanta fuerza que el abuelo Félix la vio desde lejos y llegó corriendo hasta ella.
—¡Hija…! ¿Qué pasa, qué es lo que está pasando? —trató de sacudirla pero era como si el cuerpo de Naiara de repente se hubiera vuelto de piedra—. Naiara, hija ¿qué pasa?
La muchacha apenas podía controlar el temblor de sus manos, porque comprendía que, terriblemente, aquello era lo que los llevaría a la ruina, y