CAPÍTULO 47. Un contrato incumplido
CAPÍTULO 47. Un contrato incumplido
Era apretada, dulce y demandante al mismo tiempo.
Los dedos de Samuel salían de ella empapados y entraban para llevarla un poquito más cerca del cielo, pero aun así no era suficiente. Aquella cosquilla que se extendía por su cuerpo era insoportable, y Naiara solo quería más, más de él, hasta que sus pensamientos se perdieran por completo en aquella sensación perfecta que era tenerlo pegado a su cuerpo.
Tembló mientras sentía su boca recorriendo su hombro, sus