DONDE HUBO FUEGO... CAPÍTULO 34. Nadie más
DONDE HUBO FUEGO... CAPÍTULO 34. Nadie más
Por suerte o por desgracia, Javier Leal era de los que mostraba las cosas exactamente como las sentía, incluso cuando sacaba su peor cara. Y en aquel momento la expresión en su rostro era tan sorprendida que Ximena solo se desesperó.
—¿¡Cómo que qué tiene que ver, Javier!? ¡Tiene todo que ver, porque se lo diste Fernán, y no es que no me duela, porque joder claro que me duele! ¡Me siento herida, y traicionada porque pensé que te gustaba loq ue había di