Hacernos la idea de que seríamos papás nuevamente fue muy diferente a la primera vez. Esta vez superamos la impresión rápido e inmediatamente pasamos a la emoción, la expectación y una dicha creciente. Apenas al día siguiente de nuestra llegada a esa finca en Otricoli, Italia, Adam salió y regresó con una doctora especializada. Ella y mi esposo se comunicaron en un fluido italiano con un tono muy familiar, antes de pedir privacidad para que me examinara.
—Soy Gia, Adam y yo somos familiares —me