CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 59. Amigos o enemigos
UN MES DESPUÉS
Kris abrió los ojos. Los abrió despacio en aquella habitación llena de luz, y todo lo que escuchó de fondo fueron gritos de voces conocidas, y los pasos incesantes de los médicos.
Veinticuatro horas después todavía estaba aturdido y adolorido, aunque ya le habían sacado todos aquellos tubos de la boca y un doctor había asegurado que estaría bien.
El dolor que sentía en el cuerpo ya no era punzante, pero sí era seco y extenso, como si una parte de él se hubiera convertido en piedr