EXTRA. Muñequita
Mitch puso los ojos en blanco mientras veía el desastre de plumas y almohadones rotos en la sala de estar.
“¡Ampárame, Dios mío porque son tres ciclones y todos salieron a mí!”
—¡Henry, Ava y Lily! —exclamó llamando su atención, pero la excitación burbujeaba en la habitación mientras los niños corrían unos tras otros—. ¡Chicos, vengan aquí! —llamó Mitch intentando interrumpir su alboroto y de inmediato los tres trillizos corrieron hacia él con curiosidad.
—¿Qué pasa, papá? —preguntó Ava, la más