CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 60. Hombres sin compasión
—¡Muchacho, por fin estás bien! ¡No puedo creerlo! —exclamó Stefan acercándose a su cama y en lugar de responder con la agresividad que realmente sentía, Kris recordó muy bien que una de las mejores cosas que le había enseñado su madre era a tragarse cada uno de sus sentimientos y mentir.
—El que no puede creerlo soy yo —respondió estrechando con fuerza la mano de Stefan, y sacrificándose por la situación incluso se dejó abrazar y palmear la espalda—. Chenko me dijo que tú me salvaste, y honest