Para Diego, el pasado era su tabú, un tema del que cualquiera podía burlarse. Y lo peor era que no tenía forma de defenderse.
Ezequiel había estado con tantas mujeres y aún tenía el descaro de decir que era leal. Diego, por su parte, solo había amado a Irene, pero la etiqueta de 'infiel' parecía seguirlo eternamente.
Sin embargo, Diego sabía que no podría limpiar esa mancha. No podía cambiar lo que había vivido; solo podía intentar mostrarle a Irene su verdadero yo en el futuro. Afortunadamente,