—¿No dijiste que no tenías tiempo? —Santiago comentó, sin sorpresa.
Al enterarse de que Pablo había ido a buscar a Santiago, Diego no quería regresar para verlo. Pero, ¿quién iba a imaginar que Santiago llamaría a Irene? Cuando Diego se enteró, llegó rápidamente. No podía creer que, a estas alturas, Pablo aún se atreviera a hablar de venganza.
Diego pensaba que si realmente fuera tan desleal como Pablo, no dudaría en ser implacable; no dejaría en pie nada de la familia Pérez. Ahora solo se estab