Irene decidió no comentar nada más. Alonso no era de los que se forzaban a sí mismos; si algún día decidía irse, nadie podría detenerlo.
—¿Quieres que te acompañe adentro? —preguntó Alonso al llegar a la casa familiar de los Martínez.
—No, solo vengo a visitar a un familiar.
Irene llevó consigo las frutas y bocadillos que había comprado en el camino y entró en la casa. Sin embargo, al cruzar la puerta, se encontró con alguien a quien no deseaba ver: Pablo.
Parecía que lo había visto hace apenas