Irene y Estrella llegaron también, una detrás de otra. No sabían cuándo vendría Julio, así que los tres comenzaron a comer sin él. Todos eran amigos de años, así que no les importaba.
—¡Por un futuro brillante para Ire, brindemos! —dijo Bella.
—Sí, lejos de los hombres malos, salud mental y física, y un futuro sin límites. —dijo Estrella.
—Gracias. —Irene sonrió y levantó su copa con ellas.
Mientras las tres estaban charlando y riendo, sin previo aviso, Estrella tiró de la manga de Irene.
—¿Qué