—¡Ella se creyó que podía conmigo al divorciarse, se ha vuelto loca! —dijo Diego.
—Creo que tú eres el que se ha vuelto loco. —replicó Vicente—. Irene es una chica muy buena; tú siempre le has tratado mal desde pequeños, y ya quería decirte algo al respecto.
—¿Y ella me ha tratado bien? —Diego no cedió ni un ápice—. ¿Cuándo ha sido amable conmigo mientras estaba con Julio?
Hablando de eso, él era quien más veces terminaba mal parado.
—Inmaduro. —dijo Vicente—. Eres como un niño de jardín que, po