—La primera vez, ¿verdad? No me extraña que estés tan nervioso, tartamudeando. Si no supiera, pensaría que eres un estudiante de primaria haciendo una exposición. —dijo Julio.
—¿Así hablas? —Irene lo miró.
—Sí, no debes... —respondió Lola.
—No subestimes a los estudiantes de primaria, ¿está bien? Son bastante buenos. —interrumpió Irene antes de que Lola pudiera continuar.
Lo que insinuaba era que Roberto ni siquiera estaba a la altura de un estudiante de primaria.
—¡Ustedes... ¡¿por qué son tan