El tiempo pasó, y Maximilian, tras enfrentar caídas y desánimos debido a su estado, finalmente logró recuperarse. Ya no tendría que estar atado a una silla de ruedas. En la compañía corría el rumor de que la ausencia del director ejecutivo se debía a una enfermedad, lo que encendió las alarmas entre el personal, inquietos por la dirección de la empresa. Lo que no sabían era que Maximilian, más fuerte que nunca, se estaba preparando para su gran regreso.
Se paró frente al espejo de cuerpo comple