Amelia se encontraba en la sala de espera de la clínica, sintiendo un torbellino de emociones. Habían pasado cinco meses desde que se enteró de su embarazo, un tiempo que había sido complicado pero que había logrado sobrellevar con la esperanza de que todo iría bien. Sin embargo, hoy era el día de su revisión y la ansiedad la mantenía en un estado de alerta constante. Cuando finalmente la llamaron, se levantó, intentando calmar el temblor en sus manos. Entró al consultorio y el doctor la salud