—Laura, puedes dejar salir a Amelia. Quiero que esta noche duerma en mi habitación —declaró Maximilian en una llamada rápida, su tono autoritario enmascarando la vulnerabilidad que lo atormentaba por dentro.
—Como usted pida, señor —respondió Laura, su voz profesional y eficiente, pero con un atisbo de preocupación.
Después de una larga y agotadora jornada laboral, Maximilian se preparaba para salir cuando Benjamin lo detuvo. El rostro de su guardaespaldas mostraba una expresión de inquietud, c