Al día siguiente se celebraría la ceremonia por la iglesia. Esta no era la primera vez que Nicolás y Regina se encontraban frente al altar.
La luz del sol se filtraba a través de los vitrales de la iglesia escogida por la pareja, mientras la decoración reflejaba su amor renovado que había superado tantos obstáculos.
Había flores blancas y rosas, dispuestas en delicados arreglos que adornaban los bancos y el altar. También había velas encendidas que emitían un suave resplandor, llenando el aire