Regina observó el auto partir y se sintió tan desolada. Se dio la vuelta y salió corriendo al interior de la casa, subió las escaleras, escalón por escalón y entró a su habitación, sintiendo el corazón apretado.
Se dejó caer en la cama con el cuerpo temblando, y las lágrimas brotaron sin control, empapando por completo la almohada con su llanto.
Le dolía.
Le dolía profundamente la forma en que Nicolás la había tratado, la frialdad de sus palabras, su incredulidad.
Sabía que Alicia estaba enfe