Nicolás no pudo evitar sentirse como un burro.
Desde esa noche, sentía que las cosas habían cambiado.
Regina se mostraba comprensiva, sí, pero no dejaba de notar cierta tristeza en su mirada.
Había tratado de aclararles sus sentimientos, de decirle que el problema no era ella, sino él y su maldito orgullo.
Se había pasado toda su vida odiando a los Stirling, así que la idea procrear con una de ellos era difícil de tolerar.
Pero no imposible.
Tarde o temprano sucedería.
Únicamente necesitaba pre