La sensación de un nudo en el estómago crecía más con cada segundo que observaba el gran salón de conferencias de la empresa, siendo abarrotado de personas. Debía de reconocer que el día del lanzamiento del nuevo producto había llegado demasiado pronto para su gusto.
—No puedo, Nicolás —susurró al hombre a su lado, sin dejar de enfocar su vista en las luces del proyector que iluminaban la pantalla gigante y, al mismo tiempo, traían a colación el recuerdo de su anterior fracaso.
No soportaría