El recuerdo obsesivo de Regina marchándose con Ismael no dejaba de atormentarlo. Cada vez que cerraba los ojos, veía nuevamente esas manos entrelazadas, esas miradas cómplices, esa relación que ansiaba con todas sus fuerzas destruir.
Sabía que Alicia lo esperaba en el departamento, sabía que ella no se merecía su confusión ni mucho menos el hecho de que sintiera esta furia y este resentimiento producto de los celos que experimentaba por alguien más. Por otra mujer que no era ella, la persona q