—No pienso tocar a Alicia, mientras estemos casados —dijo aquello, ignorando todo lo anterior.
Regina frunció el ceño.
¿De verdad Nicolás creía que las cosas entre los dos se resolverían tan fácilmente?
Vaya, al parecer, era más imbécil de lo que había pensado.
—¿Y eso a mí qué me importa?
—Regina —dio un paso al frente y ella retrocedió dos.
—Quédate justo donde estás, Nicolás. No quiero que te me acerques —alzó la mano deteniendo su avance y dejándole claro que no lo quería invadiendo su