Los días siguientes al juicio, Alicia tuvo que presenciar los constantes cambios de humor de su prometido.
La ira parecía ser la emoción central en esos días, a un punto en el que ella había evitado acercarse demasiado, temiendo que fuera a gruñirle o algo semejante.
La pregunta preocupante seguía flotando en la atmósfera: ¿Verdaderamente podrían casarse?
Había exteriorizado su inquietud en un par de oportunidades y en todas ellas, Nicolás le había dicho que sí.
La seguridad del hombre era t