Al escuchar aquel señalamiento, Nicolás Davies se levantó de su asiento como si fuera sido impulsado por un resorte. Sus manos cayeron sobre la mesa frente a él, imponentes, al tiempo en que se inclinaba sobre la superficie y miraba a aquel doctor como si quisiera saltarle encima y estrangularlo con sus propias manos hasta arrebatarle la vida.
Regina presenció la escena a gran detalle y no le quedaron dudas de que su exmarido estaba molesto. Muy molesto. Pero como si hiciera falta, la voz que su