Escuché novedades de William por primera vez un mes después de haber llegado a Puerto Mar.
Sin señal de él durante todo ese tiempo, me había acostumbrado a convivir con los demás miembros del equipo. Pasábamos los días explorando y maravillándonos con el lugar.
A pesar del mucho frío que hacía allí, mi corazón estaba cálido.
Aquel día, por fin tuvimos señal, y todos se apartaron para llamar a sus familias.
Yo, en cambio, agarré mi celular sin saber a quién escribirle.
Abrí WhatsApp y vi más de c