Durante un mes seguido las páginas de internet pasaban mis "anuncios de desaparecida".
Varios de los estudiantes más grandes ya no aguantaron y bloquearon esas páginas, y vinieron a echarme porras.
Por un tiempo pensé que este ambiente tan chido podría durar para siempre.
Hasta que medio año después, mi papá y mi mamá vinieron a buscarme.
A mis papás, en cuanto me vieron, se les pusieron los ojos rojos luego luego.
—Hija... estás bien flaca...vente pa' la casa con tu papá y tu mamá, ¿sí?
—Este