Mis papás estaban a mi lado, y se quedaron con el ojo cuadrado viendo la escenita.
Mi papá, por instinto, quiso meterse.
—¡¿Por qué le pegas?!
Mi papá y mi mamá traían cubrebocas, mi mamá adoptiva no los reconoció, nomás pensó que eran dos gatos que yo había traído.
Le escupió a mi papá:
—¡Si yo quiero pegarle, le pego y qué! ¿¡A ti qué te importa, o qué!?
Dicho eso, levantó la quijada, bien orgullosa y cínica:
—¿Qué? ¿Te duele, o qué? ¡Desde que nació no he parado de madreármela! Come de lo mío