CAPÍTULO 256 Tres bendiciones
El tiempo pasó con una delicadeza que Ofelia no esperaba.
No fue perfecto.
La perfección seguía pareciéndole una mentira bonita que la gente repetía cuando no quería hablar de cansancio, ojeras, pañales, llantos de madrugada y pechos doloridos.
Pero fue lindo.
Y después de todo lo vivido, lo lindo también era una forma de milagro.
Lorenzo creció entre brazos, canciones y besos en la frente. Era un bebé de ojos despiertos, puños cerrados y un llanto decidido qu