Cuando la puerta del auto se abrió él no dudó en cargar a Satarah en sus brazos.
—Dim…
Ella acercó su nariz a su cuello y el simple roce lo puso mucho más duro de lo que estaba.
“Autocontrol Dimitry, ella está drogada. No sabe qué demonios está haciendo.”
—¿Señor, la llevo por usted?
Él lo fulminó con la mirada de inmediato y el hombre se apartó enseguida.
—Como la mierda que vas a tocar a mi mujer estando así. ¡Abre la puta puerta!
Satarah ajena a sus celos lamió descaradamente el cuello de D