95. ¿El señor Ahmad?
Vasilisa abrió los ojos lentamente, parpadeando contra la luz suave que se filtraba por las cortinas. Su cuerpo se sentía pesado, envuelto en una calidez que no sentía en años.
La cama era grande, cómoda y el aroma que impregnaba las sábanas le resultaba dolorosamente familiar, la colonia masculina de Zinoviy.
Un peso pequeño y cálido se movió a su lado.
—Mamá... ya despertaste —susurró Mijaíl con esa voz suave y emocionada que siempre le robaba una sonrisa.
El niño estaba acurrucado junto a e