TRES AÑOS DESPUÉS:
Valerik estaba jugando fútbol con Ramsés y Varek, cuando volvía a casa solo quería pasar tiempo con su esposa y sus hijos.
—Estoy cansado, papá.
—¿Y quieres entrar a ese equipo de fútbol? Si no practicas, no vas a entrar.
El niño mayor frunció el ceño como si le hubieran insultado el orgullo.
—Papá, estoy intentando.
—Intenta mejor entonces —respondió Valerik con una media sonrisa divertida.
Sabía cómo motivarlo.
Varek imitaba todo lo que hacía su hermano, pero exageradamente