74. Latido
Valerik estaba apoyando la espalda contra la pared, tenía los brazos cruzados sobre su pecho y la mandíbula tensa, pero sus ojos no se despegaban ni por un segundo de Rashel.
Ella estaba recostada con la blusa levantada hasta el vientre, y aunque intentaba parecer relajada, sus dedos jugueteaban con el borde de la sábana de la camilla. La obstetra pasaba el ecógrafo con delicadeza por su piel, mientras en la pantalla emergía la imagen más esperada.
Aunque no era la primera vez que la habían vi