61. Soy lo que quieras que sea
—Valerik… —murmuró sin poder mirar atrás—. ¿Hiciste esto tú…? Ni siquiera sé porqué pregunto, es obvio que sí.
—No digas nada todavía. No fue tan difícil… solo ofrecí un par de sobornos, algunas amenazas… y quizá un favor que no quiero repetir —dijo él burlón detrás de ella, su voz era baja, firme, podía sentir su respiración sobre su cuello—. Solo respira. Míralas. Esto es para ti.
Sus ojos recorrieron la habitación con más atención.
Sus padres estaban allí.
Artyom, serio, contenía algo más