40. Latidos
Aquel beso no fue suave, ni urgente, pero fue profundo develando una serie de sentimientos que solo habían experimentado con el otro, como si estuvieran sellando el amor desesperado, que sentían uno por el otro.
Polina sintió que todo el miedo que antes la había sacudido, ahora se disipaba con la presión de los labios que la reclamaban como suya y su cuerpo entero se relajó comprendiendo que solo entre los brazos de Marco estaba a salvo.
Él se entregó también a aquella boca por la que era capaz