37. A desenvolver mi regalo
Sus hombres ya estaban desplazados a lo largo del perímetro, todo estaba calculado.
Sin embargo, no estaban seguros de que el bastardo que había intentado llevarse a Rashel estuviera dentro, según su informante lo estaba pero eso no era algo seguro.
Ellos no tardaron en salir del auto armados moviéndose en silencio, eran el dúo perfecto, siempre lo habían sido.
—Dos en la entrada, ¿Realmente crees que ese miserable esté aquí? Son muy pocos —gruñó Valerik sin apartar la vista de la entrada.
Dimit