27. Papá por segunda vez
Gian estaba sentado en su oficina, cuando ella llegó.
Sus ojos se encontraron en un silencio, incómodo que caló profundo dentro de ella.
—¿Qué haces aquí?
Polly sintió esa conocida presión en su pecho, dolor, aquel chico que solía hacerla reír, ahora parecía tan frío.
—Vine a hablar contigo y decirte lo que no tuve el coraje de decirte.
Él dejó salir un suspiro, pasando una mano por su cabello antes de murmurar como si también hubiera estado esperando por esto.
—Pasa.
Son ojos avellana la miraro