230. No lo necesitas...
El sexy rostro de su esposo se mostró después que arrancará la máscara de su cara y la arrojar al otro lado de la habitación. Dimitry intensificó su beso sosteniendo con una mano su nuca para no dejarla ir a ningún lado y con la otra amasó, uno de sus pechos ocasionando que ellas gimiera en sus labios, pero Satarah lo provocó aún más con el movimiento de su mano sobre su miembro.
—Joder, eres peligrosa, Malyshka —gruñó al separarse de ella.
Pronto tomó su muñeca apartándola de su pene para quita