2. Última oportunidad
Marco estaba a punto de largarse de aquel lugar patético concurrido por tanta gente, no iba a hacer negocios con la mafia neoyorquina pero Damiano le había hecho ir por la “grandiosa” oferta que tenían para ofrecer. Solo había ido porque esa noche estaba libre y estaba demasiado estresado como para quedarse en casa.
Aquella pelinegra era la causante de toda esa tensión que estaba acumulando.
En el trabajo, en la casa.
Aparecía en todos lados como un maldito fantasma del que no se podía librar.
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