194. El dragón y la princesa
UNA SEMANA DESPUÉS:
Cuando Natalya supo que iba a ser tía otra vez se emocionó. Satarah tenía miedo de que estuviera ocultando sus emociones otra vez, pero aunque había un deje de tristeza en sus ojos, parecía genuinamente feliz por el embarazo de su gemela.
—Finalmente el dragón, si estuvo con su princesa.
—¿El dragón? —preguntó Satarah sin saber a qué se refería su hermana.
Recordó que en la empresa lo llamaban de ese modo. ¿Acaso tenía que ver algo con la empresa?
—Sí, el dragón ¿No te ha hab