18. ¿Estás enamorada?
—Polina —su nombre salió como una especie de ronroneo de su pecho—. Estás preciosa.
Polina le dio una sonrisa fingida y él se levantó de su asiento, mirándola intensamente antes de dejar un beso en su mano.
—Gracias, Aleksandr.
Ella tiró de su mano de vuelta, incómoda por la mirada que le daba, y se sentó de manera elegante frente a él.
—¿Qué era lo que querías decirme sobre mi padre?
Él llamó al camarero y este colocó dos platos frente a cada uno.
Polly no pudo evitar arquear una ceja en su di