Aún faltaban dos días para el parto programado pero los bebés parecían mucho más entusiasmados que otros días. Samara se había despertado con un particular dolor bajo el vientre, por lo que pensó en una manera de calmarlo al preparar la tina de baño caliente para mantenerse allí por el resto de las horas.
Lucca pasaba por el pasillo cuando la escuchó gemir. Estaba claro que la mujer no la estaba pasando bien y se atrevió a abrir la puerta, encontrándose con la mujer recostada en la bañera mient