La sensación de ver a aquel hombre sin ropa la dejó completamente desconcertada. Porque, lo admitiera o no, le parecía extremadamente atractivo. Y solo recordar las sensaciones que él lograba provocar en su cuerpo hizo que se apartara de inmediato, como si necesitara espacio para respirar.
—¿Qué pasa? —preguntó Renato, al notar el nerviosismo en la forma en que ella retrocedió.
—No es nada —respondió, intentando recomponerse. —¿No puedes quitártelo tú solo? —preguntó, con la voz un poco temblor