No era necesario que ninguno de ellos se diera vuelta para saber de quién era aquella voz. Renato estaba allí, detenido a pocos metros, observándolos con el semblante cerrado y los ojos demasiado atentos.
Humberto se apartó de inmediato, levantando las manos en un gesto defensivo.
—Nada de más, señor —dijo él. —Solo estaba conversando con Sara.
Renato no respondió de inmediato. Su mirada pasó por Humberto, luego volvió a Sara, evaluando la escena en silencio, como si estuviera armando un rompec