Ya en reposo en la casa de campo, Sara comenzó a sentir una leve mejoría en la visión. Aquello la animó. Por primera vez en días, tuvo la sensación de que algo bueno realmente estaba ocurriendo, a pesar de todas las circunstancias.
Sin mucho que hacer allí, tomó el bolso y encontró su celular. Desde que había llegado a aquel lugar, el aparato se había quedado descargado.
Como de costumbre, Odete apareció en la habitación para traer la comida. En cuanto la vio, Sara tuvo una idea.
—Odete, ¿podrí